Casi todos llegamos a los frutos secos por el mismo camino: buscando algo para picar que no sea fritura. El problema aparece después, frente al mostrador, cuando hay treinta variedades y ninguna pista de por dónde empezar.
Esta es la lista corta. Seis productos que cubren casi cualquier antojo, se consiguen todo el año y no se echan a perder mientras decides qué hacer con ellos.
La base: nuez, almendra y cacahuate
La nuez en mitades es la más noble de las tres. Sirve igual en una ensalada que encima del yogurt, y es la que mejor queda en repostería. Eso sí, es la que más rápido se pone rancia: guárdala en frasco cerrado y lejos de la estufa.
La almendra aguanta más y llena más. Si la quieres para llevar en la mochila, pídela natural o tostada sin sal; la confitada es deliciosa pero es postre, no colación.
Y el cacahuate es el que hace el trabajo pesado. Cuesta una fracción de los otros dos y en México tenemos el mejor catálogo del mundo: japonés, enchilado, garapiñado, con ajo, salado. Es el que nunca falta en una mesa.
Las semillas: pepita y girasol
La pepita verde es la botana más subestimada que existe. Rinde muchísimo, se lleva bien con el limón y el chile, y es de lo poco que puedes comer a puños sin remordimiento.
El girasol es su contraparte dulce cuando va garapiñado, aunque natural funciona mejor para cocinar: encima de una crema, en el pan, o revuelto con el mix de la semana.
El comodín: la fruta deshidratada
Arándano, ciruela, chabacano, plátano horneado. Aportan el dulce que la mezcla necesita para no volverse monótona, y duran más que cualquier fruta fresca en la alacena.
Una buena mezcla es dos partes de algo crujiente, una de algo dulce y una pizca de sal. Con eso ya tienes tu propio mix, y te sale a mitad de precio que comprarlo hecho.
Cómo guardarlos para que duren
- Frasco de vidrio o bolsa bien cerrada: el enemigo número uno es la humedad.
- Lejos de la luz y del calor de la estufa. Nada de dejarlos en la repisa de arriba.
- Los que llevan chile o limón se apelmazan más rápido; cómpralos en cantidades chicas y más seguido.
- Si un fruto seco huele a pintura o a aceite viejo, está rancio. No se arregla tostándolo.
Lo demás es probar. En nuestra bodega de la Central de Abasto la gente compra de a poquito hasta que encuentra sus tres o cuatro consentidos, y a partir de ahí ya viene por kilo.

